"No se recuerdan nunca las palabras
cuya suma nos convence,
una por una
no las hubiéramos creído
jamás".
Angeles Mastretta
Mi reciente certidumbre y convencimiento por el presente y mi incierto futuro debo confesar que no se debe enteramente a mi capacidad mental y espiritual, sino a agentes externos que han venido apareciendo sin ser propiamente anunciados, pero que sin querer aportan un gramo de cordura a mi siempre existente crisis existencial. Dichos agentes vienen en variadas presentaciones y casi siempre acompañados de café, cigarros y alguno que otro fuerte abrazo, lo que le da cierta ricura a la terapeada. Algunos son administrados diariamente en dosis pequeñas (los que me imagino deben estar hartos de estar en mi sistema, por lo menos de vez en cuando), y otros más me proveen de una fuerte inyección directa al torrente sanguíneo cuyo efecto viaja entre mi corazón y mi cabeza por un periodo más prolongado hasta que mi locura nuevamente sale a flote y vuelve el caos.
No hay prisa, dice Diego y yo me adhiero a su posición. Hay luz, hay pasión y desenfreno, paz y caos, densidad y transparencia. Hay ilusión, y por lo pronto, es suficiente.


2 Comments:
Mientras haya ilusión, puede haber todo lo demás...
Tienes toooda la razón Matías... que no se pierda, que es deliciosa y va de la mano con la incertidumbre.
Publicar un comentario
<< Home